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Alcaldía de Leticia
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    ​​PASADO, PRESENTE Y FUTURO
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    Historia

    Fecha de fundación: 25 de abril de 1867
    Nombre del fundador: Benigno Bustamante



    Pre–Conquista y Conquista 

    La historia del Amazonas y Leticia empieza mucho antes de la llegada de los primeros europeos. Hay evidencia que establece presencia humana en el Amazonas, por lo menos, 8.000 a 10.000 años antes de nuestro tiempo. Donald Lathrap y otros investigadores contribuyeron a iluminar esta historia con un trabajo arqueológico que utilizó las disciplinas de la lingüística y la antropología. El trabajo de Lathrap delinea migraciones en masa, desde el río Amazonas y sus varzeas – grandes distancias – hacia el norte y el sur de la Gran Cuenca Amazónica. Algunos de los grupos étnicos que Cristóbal Colón encontró en su primer viaje, pertenecían a una rama lingüística que Lathrap llamó Arawak y quienes, de acuerdo a su teoría, serían descendientes de habitantes de las varzeas del Gran Río.

    El primer contacto con los europeos tuvo consecuencias catastróficas inmediatas para las poblaciones y las culturas ancestrales del Amazonas. La sed del conquistador por el oro y las enfermedades que trajeron con ellos, resultaron en la muerte de multitudes de pobladores y la extinción de innumerables grupos étnicos amazonenses. Aun en tiempos modernos, a menos que haya asistencia médica disponible a mano, un primer contacto resulta en la muerte de hasta una tercera parte de la población del grupo indígena contactado.

    El proceso de asimilación y conquista y la visión que le daba su empuje, se estructuraba en dos códigos de comportamiento: El código del conquistador se derivaba de su incuestionable sentido de superioridad. El código de comportamiento de los conquistados se derivaba de la aceptación tácita de esta superioridad y la dependencia, muy real, sobre la buena voluntad del conquistador/patrón, para el sostenimiento y la supervivencia cotidiana familiar y propia.

    Actualmente, estos esquemas de comportamiento todavía se manifiestan en las estructuras sociales y las interacciones cotidianas de las poblaciones sudamericanas. Sin embargo, en el presente histórico, estos esquemas se han transformado a una estructura dinámica. El patrón ya no es el conquistador europeo – el blanco. Ahora, el compatriota mestizo con algún grado de educación o riqueza se ha apropiado del código de comportamiento del conquistador/patrón de antaño. A su vez, los desheredados, los pobres, ejercen el rol de los conquistados. De ahí los modelos de elitismo y clasismo que caracterizan las dinámicas culturales, sociales y económicas de la región – hoy en día.

    Varzea: Áreas sobre el ríos que fluyen desde los Andes a la Cuenca Amazónica, trayendo sedimentos ricos en nutrientes. Los ciclos anuales de inundación, a través de los milenios, han acumulado capas de suelos ricos en nutrientes, los cuales sustentan cosechas que no son posibles en la tierra alta de la Gran Cuenca. A estas regiones caracterizadas por suelos fértiles se les llama varzeas.


    El Periodo de Post-Independencia

    Después de las guerras de independencia, las remotas regiones de la Amazonía recibieron poca atención del naciente gobierno nacional. En el imaginario de esa época, los bosques del Amazonas eran territorios inhóspitos, poseedores de gran riqueza, esperando a ser explotados; un mar verde, peligroso y salvaje, poblado por culturas primitivas; culturas retrogradas, abandonadas por el tren de la evolución, en necesidad de evangelización y de ser civilizadas.
    El conocimiento ancestral que había logrado un manejo milenario, afinado a los ecosistemas amazónicos, como también el desarrollo de estructuras sociales y culturales complejas - estructuras que apuntaban a la armonía y bienestar colectivo de sus pueblos - cayó en el menoscabo y menosprecio dentro de los imaginarios de los ejes de poder de ese momento histórico y los subsecuentes. Hoy en día, el conocimiento cultural y chamanístico de las plantas sagradas y medicinales, de los ciclos de vida, de la relación del ser humano con la madre tierra, representan un potencial de incalculable beneficio para la totalidad humana.

    Durante el periodo de post-independencia, empezando alrededor de 1850, nacionales colombianos vinieron a los bosques ancestrales en busca de plantas medicinales y zarzaparrilla. Poco después, cuando los ingleses fueron arremetidos por malaria en su conquista de África, el único antídoto en el tratamiento de esa enfermedad fue encontrado en el Amazonas: La quina. Esta fue la primera bonanza, en tiempos modernos, en descender sobre el Amazonas. A finales de los años 1800s, cuando la quina fue cultivada exitosamente en Asia, la bonanza terminó abruptamente. Sin embargo, la invención del automóvil y su subsiguiente producción en masa, creó una demanda de crecimiento exponencial por otro producto de los bosques ancestrales amazonenses: El caucho. Puede ser procesado de látex proveniente de varias especies de árboles endémicos al Amazonas. Las cadenas de extracción que se habían formado con el auge de la quina, ya en pie, fácilmente transformaron sus actividades a la extracción del lechoso látex.

    La bonanza del caucho abrió el camino a un episodio de avaricia voraz y sus consecuencias fueron calamitosas para los grupos indígenas que fueron primero seducidos y luego forzosamente enganchados en la extracción del látex. Se estima que cuatro quintos de la población de los grupos indígenas habitando las regiones caucheras en Colombia fueron aniquilados entre principios del siglo veinte y 1917, cuando los ingleses lograron exitosamente establecer plantaciones de caucho en Asia y el precio de este cayó, haciendo de su extracción en el Amazonas una empresa económicamente inane.


    El Nacimiento de Leticia 

    Aunque el aniversario de Leticia se celebra el 25 de abril y conmemora la fundación de una pequeña aldea, en territorio peruano, llamada San Antonio; la fundación del Fuerte Ramón de Castilla, un puesto militar en una época que la región servía de frontera a las demandas territoriales del imperio portugués y el imperio español, la precede. Leticia entró a concertarse en un centro urbano y a jugar un rol cada vez más prominente en la región, solamente después que Colombia lograra jurisdicción sobre la región conocida como el Trapecio Amazónico.
     En 1927, el tratado Salomón Lozano fue firmado entre Colombia y Perú. Colombia acordaba a ceder territorios sobre la orilla sur del río Putumayo, donde la presencia peruana gozaba de una larga historia de actividades de extracción, a cambio de jurisdicción indisputable sobre un trecho a las orillas del Río Amazonas.

    Leticia está localizada a 1100 kilómetros de Bogotá, accesible solamente por vía aérea y aislada del resto del país por vastas distancias e impenetrables selvas. Perú, en contraste, goza de amplio acceso fluvial a la región desde Iquitos, una ciudad que creció y se enriqueció grandemente en la época del auge del caucho. Un corto tiempo después de la ejecución del tratado Salomón-Lozano, la población de nacionales colombianos en Leticia se confinaba a un número reducido de funcionarios públicos enviados desde Bogotá para hacer presencia en el nuevo territorio nacional.

    Al poco tiempo de que Colombia tomara posesión de Leticia, advertencias de un acto de agresión contra Leticia empezaron a llegar al gobierno colombiano, desde su chancillería en Iquitos. El ministro de defensa colombiano decidió evacuar el contingente militar y policíaco del pequeño pueblo, argumentando que no había forma de proveer adecuado apoyo o refuerzos, si estos fuesen atacados.

    En septiembre de 1932, nacionales peruanos atravesaron el Gran Río e invadieron Leticia. No hubo resistencia o muertes documentadas. Los colombianos atravesaron el río y tomaron refugio en la vecina población de Benjamín Constante, en Brasil. Mientras tanto, el presidente peruano, Sánchez Cerro, una figura populista de esos tiempos, argumentó que lo sucedido no había sido una invasión. Afirmó que él nunca había ordenado una invasión; que de hecho, la violación territorial había sido efectuada por civiles y por esto era una situación de carácter policiaco y Colombia debería tomar cuenta de esta como tal.

    En la época, Colombia no poseía fuerza naval ni aérea. Washington entró al escenario diplomático en busca de una resolución del conflicto, pero a medida que el tiempo pasaba, el presidente peruano se hacía más afín a los intereses y los vínculos emocionales y comerciales de sus compatriotas peruanos en la región. Parecía que la de-facto posesión peruana del recién establecido territorio colombiano perduraría, anulando lo acordado en el tratado limítrofe Salomón Lozano. La memoria reciente de la perdida de Panamá airaba la mente colectiva de la población colombiana y una campaña que tocó el epicentro del orgullo nacional se desenlazó. Artículos de prensa de la época, describen a hombres y mujeres del común vendiendo sus posesiones más preciadas – anillos de nupcias, entre otros.

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